
Un día se perdieron quién sabe dónde...
Se han de encontrar un día quien sabe dónde.
El camino,...más ancho. Más hondo el hombre.
Un lugar de artículos de relevancia, reseñas de autores importantes, y escritos al pasar.
Fotografía: Edward S. Curtis
Voy hacia ti como uno más de tus hermosos hijos; soy débil... soy pequeño... necesito tu sabiduría y tu fuerza.
Permíteme caminar entre la belleza, y haz que mis ojos perciban siempre las púrpuras y encendidas puestas de sol.
Haz que mis manos respeten las cosas que has creado, y da agudeza a mis oídos para que puedan oír tu voz.
Hazme sabio, de modo que pueda comprender cuanto has enseñado a mi pueblo y las lecciones que has escondido en cada hoja y en cada roca.
Te pido fuerza y sabiduría, no para superior a mis hermanos, sino para ser capaz de combatir a mi mayor enemigo, yo mismo.
Haz que esté siempre preparado para presentarme ante ti con las manos limpias y la mirada alta.
De manera que cuando mi vida se extinga, como se extingue una puesta del sol, mi espíritu pueda acudir a ti sin nada que avergonzarme.
Plegaria ojibwa